¡Seguinos!

Año XXIV - Edición 418 27 de marzo de 2025

Buscar

Conferencia de la profesora Jennifer Lackey

  • Notas

El pasado 26 de febrero, en el Salón Nino del Instituto Gioja, se desarrolló la conferencia "Injusticia epistémica agencial y proceso penal", a cargo de la profesora Jennifer Lackey (Northwestern University, Estados Unidos). La actividad fue organizada por la cátedra Sarrabayrouse, el Programa de Actualización en Razonamiento Probatorio en el Proceso Penal y Derechos Fundamentales, la Escuela de Posgrado y el Departamento de Derecho Penal y Criminología.

Primeramente, Jennifer Lackey explicó que “hay una concepción estándar de injusticia epistémica que ha recibido mucha atención en tiempos recientes”, resaltando que inició en el campo de la filosofía, pero que “en este punto se ha vuelto una noción interdisciplinaria”. “Ciertas personas tienen un prejuicio o inclinación centrada en la identidad social de alguien, y eso genera que tengan una sentencia por déficit de credibilidad”, sostuvo. Esto lo demuestra con casos de mujeres víctimas de abuso sexual, señalando como “mujeres en todos los niveles del sistema penal, empezando por los reportes hechos a los oficiales de policía y cada paso posterior, y cuando dan testimonio del abuso sexual, son víctimas de esta forma común de injusticia epistémica”, aseverando que en estas situaciones obtienen “un déficit de credibilidad, no reciben la credibilidad que deberían”. Eso se debe a un prejuicio de que “las mujeres mienten sobre el abuso sexual” y esto “ataca su identidad social”. Tras esto menciona como en su libro analiza un tipo importante de injusticia epistémica que, generalmente, “se deja fuera de la discusión general del tema”, la cual llama “injusticia epistémica agencial”, resaltando que “lo distintivo de ésta es que, es fundamentalmente de naturaleza agencial, y se destaca por una acción manifiesta de ambas partes”. A modo de ejemplo mencionó “una maniobra engañosa de la policía respecto a evidencia incriminatoria, y una falsa confesión firmada de un sospechoso”. Luego, se refirió a la cuestión de la injusticia testimonial penal para estudiar cómo el sistema penal perpetra esta injusticia testimonial y resaltó que este fenómeno tiene dos componentes, siendo el primero en el que se obtiene el testimonio de la persona. En ese sentido, señaló que hay tres formas de obtener el testimonio de una persona, siendo estas “manipulación, engaño o coerción”, añadiendo que “el testimonio se obtiene cuando se desvía, utiliza o trastorna la epistémica agencial de la persona”, utilizando como ejemplo el hecho de cómo un oficial a veces guía al testigo ocular durante una formación de sospechosos para elegir a cierta persona. También mencionó como ejemplo el false evidence ploy, en el cual un oficial puede mentir al sospechoso para obtener una confesión, generalmente falsa. Y, respecto a la coerción, señaló que si bien “no es legal hacer una amenaza manifiesta” es legal hacerlo “mediante implicaciones”. Tras esto mostró cómo “una vez que se obtiene este testimonio, en el sistema penal se le atribuye un exceso de credibilidad injustificado”, ahondando en que “una vez que este testimonio es obtenido, ya sea de un sospechoso o de una víctima o testigo, posee un rol evidencial exagerado en el proceso penal, lo que significa que posee un rol más importante del que debería”. Finalizó explicando cómo las “evaluaciones de credibilidad perjudican a los testigos en muchas direcciones y en variedad de formas” mencionando, según un modelo propio de “modelo de déficit lineal”, en el que “todos los errores solo generan más déficits”, y que los mismos “se magnifican por otros factores personales externos e internos, como mitos y prejuicios sobre identidades personales, sesgos y contenidos del testimonio”.